5 hábitos de autonomía para los niños

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5 hábitos de autonomía para los niños

Hoy queremos hablar de lo importante que es para el aprendizaje el inculcar la autonomía en los niños.  Consideremos fundamental su enseñanza y la podríamos resumir en los siguientes: la higiene, el orden, la capacidad de vestirse, la de comer y la cooperación en las tareas de la casa. Hábitos prácticos y útiles, especialmente en estos periodos de confinamientos por cuarentas debido al Covid-19 y que sin duda ayudan a una convivencia mucho mejor.


¿Por qué es importante enseñarlos?


Hay que permitirles ser independientes y motivarlos positivamente para que tengan la iniciativa  para llevarlas a cabo.

Para conducirlos por este camino la idea es enfocarnos  en habilidades y tareas adaptadas a su edad como pueden ser recoger su ropa, ordenar sus juguetes, comer solos, preparar su mochila para el colegio (bueno, tendrán que volver algún día), etc


¿Pero qué hábitos les puedo enseñar?


1.- La higiene personal: lavarse los dientes y las manos, bañarse, peinarse, cortarse las uñas, etc.

2.- El orden de sus cosas (ropa, juguetes, libros, materiales de estudio)

3.- Vestirse por su cuenta.

4.- Comer solos y todo.

5.- La cooperación en las tareas de la casa

Estamos convencidos de que son actividades que pueden realizar por ellos mismos. Además funcionan muy bien como rutinas.

Pero también hay muchas más donde puedes elegir.


actividades por edad para la autonomía de los niños

Pero, antes profundizar más en cada uno de esos hábitos, hay que tener claro que somos  nosotros quienes debemos decidir pedirles que realicen estas tareas  y como deberán llevarlas a cabo. 

Para lograr lo anterior con éxito, te planteamos la siguiente pauta que te puede ser de utilidad para lograr este objetivo:

Más allá de nuestra propuesta, es importante que nos detengamos a reflexionar sobre que deseas pedirles.  Deben ser adecuados a su edad. Esencial es considerar que deben hacerlo todos los días para que la práctica desarrolle el hábito.

Hay que explicarles cómo hacerlo, en forma clara y práctica (realizándolo nosotros primero) y asegurándonos de que ellos comprenden bien nuestra explicación. Te sorprenderías que la causa muchas veces radique en que nosotros no sabemos explicarnos.

Qué practiquen. Nosotros podemos ayudarlos, pero poco a poco lo vamos dejando solos. La idea es recordarles esos pasos que olviden. Y por supuesto, felicitar los logros.

Revisar. Así como los ayudaremos en los comienzos, también debemos revisar que les está quedando bien la tarea. Claramente, si hay errores explicarles de buen manera donde están y valorar su trabajo. Si está todo bien un buen aplauso.


5 hábitos fundamentales


Ahora vamos a lo importante y veamos los 5 hábitos que te planteamos al principio del post.

Higiene personal: Todo lo referido a un tema que no deja de ser sensible. Lavarse las manos y los dientes, ir al baño, lavarse cara, peinarse, etc

Vestirse: Todo lo que se refiere al uso de las prendas y su cuidado: ponerse distintas prendas (pantalones, calcetines, abrigos, zapatos, cremalleras, botones?), guardarlas en el lugar adecuado, elegir la propia indumentaria.

El orden: cada cosa en su lugar. La ropa tirada en el suelo, en el cajón que le corresponde. Lo mismo con los juguetes

Comer: Relacionado con la conducta alimentaria: Comer solo, uso de los distintos instrumentos, respetar unas normas básicas de educación en la mesa, prepararse una merienda?

Cooperación en las tareas de la casa: Son hábitos referentes a la relación con los demás, el uso de algunos servicios comunitarios y la conducta en el hogar: van desde saludar a la gente conocida, escuchar, pedir por favor y dar las gracias; respetar turnos en juegos, pedir prestado, conocer los lugares para cruzar la calle, evitar peligros (enchufes, productos tóxicos), ordenar sus pertenencias, usar el teléfono, comprar, usar el transporte público o disfrutar de servicios de ocio (ir al cine).


Conclusión


Enseñarles que sean autónomos es clave en su formación, pero también es esencial que nosotros seamos conscientes de que tenemos que permitirles que se equivoquen.  

La prisa no es una buena aliada. Más bien es un enemigo, porque no le damos tiempo para hacerlas. 

Como bien dice la doctora María Jesús Comellas en una entrevista al blog Tiching.com: «cuando la criatura tiene un par de años ya dice “yo soy mayor y puedo solo”. A los 4 o 5 años esas ansias de demostrar que puede solo ya se le pasaron y se deja ayudar. A los 8 años, “tú me lo haces”. Y a los 12, eres tú el culpable porque no lo has previsto.»


Autoría y redacción equipo Toy Toy.cl

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